Por HERMANN TERTSCH
ABC 29.03.11
Es
admirable la empatía que revelan los hombres de Zapatero hacia las inquietudes
de los terroristas
SORPRENDE pero es habitual en las cataduras más torvas.
Cuanto más soberbios y arrogantes son frente a los adversarios legítimos, más
obsequiosos y serviles en turbios cambalaches clandestinos con socios
vergonzantes. Resulta casi conmovedora la angustiosa necesidad de complacer a
sus interlocutores que muestran los negociadores del Gobierno de España en la
última entrega de la larga historia de la infamia de la negociación con ETA que
ayer publicaba «El Mundo». Es admirable la empatía que revelan los hombres de
Zapatero hacia las inquietudes de los terroristas. Con una mínima fracción de
la misma hacia la oposición, en los últimos siete años, no estaría nuestro país
en su actual estado de postración económica y social, crispación política ni
deriva cainita. Pero a cada uno hay que tratarlo como lo que es. Los etarras
son unos socios para un proyecto conjunto, a llevar a cabo con discreción y
malicia, no vayan a saber los españoles lo que estamos cocinando. «Hemos
intentado minimizar ciertos hechos por y para el proceso; lo que perjudica al
Gobierno os perjudica también a vosotros y al contrario». Lo que es malo para
ETA es malo para Rodríguez Zapatero, le intentan convencer al etarra. Que no se
fía mucho. No se le puede reprochar. ¡Menuda tropa! Si engañan así a sus
electores y a la población. Si tratan a sus propias leyes y a la opinión
pública como obstáculos para su negociado. ¡Cualquiera se fía de sus promesas
de impunidad! Pero las hacen con insistencia. «Se les ha comunicado a la
Policía Nacional, a la Guardia Civil, a la Ertztaintza y a la Policía francesa
que no hagan detenciones, y ha sido muy difícil pues estas órdenes no se dan
por escrito». Ya saben, no se fíen de la Policía. Puede surgir un arrepentido y
sacar un papel. Si no lo hay, basta con tacharlo de mentiroso y amenazar con
liquidarlo profesionalmente. Alfredo es experto en esto del terror
disciplinario en Policía y Guardia Civil. Al fin y al cabo, está para eso. «El
Gobierno ha hecho modificaciones con la intención de blindar el proceso: cambios
de Gobierno, cambio del fiscal jefe de la Audiencia Nacional». Es cuando hubo
que cargarse a Fungairiño, ya saben, el facha de la silla de ruedas que se
empeñaba en derrotarles. En fin, todo por el buen rollo. «El Gobierno ha hecho
lo imposible en el campo de la judicatura (…) pero el PP ha encontrado su
agarradero en jueces y víctimas». Qué remedio, hay que hablar de los enemigos
de la paz. «No contábamos con el nivel de ataque del PP, de la mayoría de la
prensa y de la AVT». «Los jueces se han convertido en un instrumento del PP y
hacen cosas que en otra situación no harían». Por eso ETA debe saber que si
cree que hay más represión, «de ninguna manera obedece a un plan diseñado por
el Gobierno». Hay que recordarles que se les ayuda a ocultar el impuesto
revolucionario. «El ministro tiene un montón de cartas que no ha hecho
públicas. Sabiendo que se pide dinero, decimos que no consta que se pida». Y no
preocuparse, que tenemos el erario público. «Si el problema es el dinero,
siempre se podrá arreglar a través de una organización internacional». A
cambio, un poco de comprensión para mantener las formas. «El Gobierno, por
medio del fiscal ha actuado convenientemente, pero ante los jueces tiene un
tope. Con la Policía, antes del juez, el Gobierno puede actuar, pero al revés
no». Poco cabe añadir. Esto, señores, no es el protocolo de una colaboración,
no. Esto es más. Es comunión de intereses.
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