sábado, 14 de febrero de 2015

DE ESPALDAS A LA REFORMA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  26.11.11


Las elecciones celebradas ayer en Marruecos abren un serio interrogante sobre la capacidad del régimen para movilizar a la población. La triste participación que podría estar por debajo del 37 por ciento de los anteriores comicios revela la apatía y la falta de credibilidad ante lo que debía ser un hito en el proceso de reformas. Los islamistas radicales y otras fuerzas volcadas en el boicot utilizarán sin duda el resultado para reforzar su posición que ataca los cambios por insuficientes y pone en duda la voluntad democratizadora del régimen. Las reformas tienen un detonante claro: la Primavera Árabe. Y un objetivo que no lo es menos: impedir que la oleada de levantamientos insurreccionales llegue a nuestro vecino. Todos han entendido ya el mensaje que llega de las masas tunecinas, libias, egipcias y sirias. Quien no haga reformas se verá acosado en las calles y probablemente arrollado tarde o temprano. Mohammed VI cuenta con razones para creer que su régimen puede aguantar el embate de la historia. Su régimen tiene una legitimidad histórica como ningún otro afectado. Pero sabe que tiene que actuar con rapidez. El rey lo hizo. En pocos meses hizo aprobar una reforma constitucional que recorta sus poderes e introduce reformas que, de hacerse efectivas, sí supondrían unos cambios sustantivos en el ejercicio del poder y la democratización del país. Los partidos oficialistas han apoyado este curso, incluidos los islamistas del Partido de Justicia y Desarrollo. Pero da la impresión de que el régimen ha perdido la iniciativa frente a la calle. Con una participación más baja que las elecciones del 2007 puede decirse que lo importante no será el partido más votado. Sino la reacción de quienes no han acudido.

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