ABC 15.07.11
Este
miércoles hemos dado un paso de gigante hacia la conquista de una verdad de las
muchas que nos debe este siniestro periodo
Las
verdades no matan, por mucho que se use el dicho. Muchas verdades molestan. Y
otras hieren profundamente. Se puede vivir en la ocultación permanente de
ciertas verdades. Como también puede una sociedad vivir bien acomodada en
mentiras consensuadas por uno u otro motivo. Pero cuando existen discrepancias
parece lógico que una sociedad sana pugne porque la verdad se imponga a la mentira.
Porque con las opiniones podemos litigar eternamente. Lo triste y disparatado
es que litiguemos por los hechos y ya también por los números. En esta realidad
líquida o, más aun, evanescente, de la era Alicia/Atila, todo es discutido y
discutible, desde la nación española a las facturas impagadas por el señor
Barreda antes de quedarse sin cortijo. Las cosas nunca pasan por primera vez,
porque el mundo es muy viejo. Eso es lo que no saben los adanistas como
Zapatero que siempre están inventándolo de nuevo. Hay mil ejemplos de lucha
consecuente y enfurecida contra verdades palmarias. Pero lo que vemos
últimamente por estos lares es una campaña de desprestigio contra la verdad en
general. Véase un ejemplo. Las voces más gritonas del socialismo patrio, muchas
por el nerviosismo imperante, han querido estos días enviar a la hoguera a la
nueva presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, María Dolores de
Cospedal. Su delito, atreverse a decir la verdad. Dice que son 1.700 millones
el hueco de impagados detectado en el maltrecho cortijo manchego tras el
abandono forzoso por sus moradores socialistas. Leyendo los medios socialistas,
que cada vez se parecen más los unos a los otros, dan ganas de acusar a
Cospedal de haber causado la crisis de la deuda europea con su osadía e
impertinencia al comunicarnos un dato. Y permitir así que el Wall Street
Journal—tenebrosa hoja yanqui manipulada por Aznar contra la
política de la alegría socialista— cargara las tintas sobre la crítica
situación española. Parece que aquí nos vamos a tener que cuidar de decir una
verdad no nos vayan a oír fuera. En realidad, estos medios, cada vez más
pedestres e histriónicos, sólo obedecen al lema que Alicia/Atila nos viene
repitiendo desde que, hasta para él, la crisis es crisis y no puede ocultarla.
Alguien podría pensar que es una osadía pedir a quienes fueron tanto tiempo
engañados por sus mentiras que, ahora que saben la verdad, le ayuden a seguir
mintiendo para engañar a los de fuera. Pero es que este hombre es así.
Complicidad nos pide tras hundir al país en la miseria. La verdad en el debate
mismo le parece alta traición. Anti patriotismo es pedir las cuentas claras y
decir en voz alta esa verdad maldita.
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