miércoles, 18 de febrero de 2015

HACIA EL SOCIALISMO ANTISISTEMA

Por HERMANN TERTSCH
  ABC  05.08.11


Tenemos un partido socialista que, de la mano de Zapatero, ha recuperado la peor tradición izquierdista

VA a ser el legado más venenoso de ese irresponsable personaje aun presidente. Lo que no es poco decir. Porque los daños causados a este país por sus gobernantes en los últimos siete años han adquirido ya dimensiones cuasi bíblicas. Y mucho tardaremos en subsanarlos, si acaso, en generaciones. Aun ahora, consumado el desastre, es casi inconcebible, inexplicable, cómo se ha podido hacer tanto daño en tan poco tiempo. Tiempo habrá para análisis sesudos que intenten explicar cómo sucedió, cómo un país modesto pero sólido, que con razón se sentía orgulloso del camino recorrido desde 1975, pudo hundirse con consentimiento y por elección de la mayoría. Hasta llegar a un estado de postración en el que ya no es en absoluto dueño de su suerte y futuro. Pero con ser una tragedia inmensa para todos, no serán lo peor del legado maldito estos desastres provocados en nuestra economía por la ineptitud, la mentira y la osadía. Que la convirtieron en el perro más flaco, vulnerable a toda plaga en el peor momento de crisis internacional. Lo peor es que estos gobernantes han llevado hasta sus últimas consecuencias la vocación socialista del desprecio a la ley. Lo han hecho desde el Gobierno y se preparan a hacerlo para el caso de que pierdan el poder. Queda trágicamente claro que los socialistas españoles no hicieron su Bad Godesberg con Felipe González. Y si algunos creyeron que lo habían hecho, los que habrían de sucederles ni lo creen ni están dispuestos. En Bad Godesberg, el SPD alemán no sólo renunció al marxismo. También aceptó como modelo inquebrantable e incuestionable el Estado de Derecho y renunció a superarlo y quebrarlo en pos de cualquier objetivo utópico. Nosotros tenemos un partido socialista que, de la mano de Zapatero y la obsesión por su abuelo Lozano, ha recuperado la peor tradición izquierdista que sólo valora las leyes y el Estado de Derecho en función de las ventajas que del mismo pueda extraer para ulteriores objetivos. En este sentido no se diferencian en nada de Pablo Iglesias o de Largo Caballero y su siempre manifiesto desprecio hacia todas las «leyes burguesas» que pudieran ser un obstáculo para sus fines. Ahora, en plena crisis, que España sufre de forma especial por su culpa, su desprecio a la ley se convierte en bandera. Ya lo ha sido en sus alianzas con todas las fuerzas ultranacionalistas y antisistema con las que pretendía acabar con la alternancia política en España. Cuando han tenido que forzar la Constitución y a los órganos de protección de la misma lo han hecho. Para sus pactos con las fuerzas nacionalistas más voraces o sus acuerdos secretos con los terroristas. Aquí han ido mucho más lejos que los socialistas de González. Mientras éste violó la ley para matar a terroristas con el GAL, ellos la violaron para cimentar sus acuerdos con estos enemigos del Estado.

Ahora, desarbolados por su ineptitud, la ausencia de proyecto y la crisis económica, buscan su salvación en la alianza con unas fuerzas antisistema, enemigas del Estado de Derecho. Las fomentan y alimentan desde hace meses de cara a las próximas elecciones. Y para la agitación, más que contra el Gobierno contra el propio Estado. Para el caso de que los socialistas queden sin poder territorial y con una presencia parlamentaria tan exigua como se predice, se prepara la lucha extraparlamentaria en unión con estos grupos de choque a los que protegen ahora en su pulso contra la ley. Fuera del sistema. Ahí está la última carta que pretende jugar este socialismo definitivamente fracasado dentro del mismo.

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