ABC 03.12.11
Era previsible que, como ha sucedido, los Hermanos
Musulmanes fueran la fuerza más votada en las elecciones de Egipto. Sorpresa
desagradable ha sido en Occidente que los partidos salafistas, mucho más
radicales, financiados por Arabia Saudí, se convirtieran en segunda fuerza.
Egipto va a tener un Gobierno islamista. En una forma que alimenta el fatalismo
de quienes creen que la «primavera árabe» sólo nos traerá la toma del poder del
fanatismo ideológico en todo Oriente Medio. Pero eso no eximirá al país del
cruel trato con la realidad. Una realidad terca de la que forma parte el
ejército. No tiene las reservas de petróleo saudíes para vivir de sí mismo. Y
sus ochenta millones de habitantes exigirán soluciones para salir de la
miseria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario