ABC Martes, 06.12.11
A Jesús Eguiguren le quieren mucho en el PSOE. Especialmente
en ese mundillo espeso de los socialistas de Euskadi, Txusito se lo puede
permitir todo. También dar entrevistas en las que se jacta de su íntima y
amistosa colaboración con el mayor enemigo del Estado. Ya las dio antes de
pergeñar ahora este libro con Rodríguez Aizpeolea, el principal vocero de
Zapatero en cuestiones etarras y gran muñidor de las intoxicaciones durante las
malhadadas conversaciones de paz que ya lo saben todos una larga e intensa
colaboración entre el presidente del Gobierno y la banda terrorista. A
Eguiguren los socialistas le han perdonado una condena firme por maltrato a su
mujer. Ellos y sus aguerridas feministas que se declaran en guerra ante
cualquier ridículo comentario machista, le perdonan a Txusito esa gamberrada de
la violencia de género. ¡Ay esa superioridad moral de la izquierda que se ha
convertido en la fosa séptica de su hipocresía! Ahora le ha podido la vanidad a
Eguiguren. Y el hecho evidente de que ha interiorizado tanto el discurso de ETA
que lo ha hecho propio. Porque Eguiguren tiene los mismos amigos y los mismos
enemigos que ETA. Y hoy, según sus últimas declaraciones, también los mismos
fines. Cierto, nunca ha compartido sus métodos. Pero se los ha perdonado ya. Y
en su afán porque las cosas vayan como ellos, él y Thierry y Ternera quieren,
ya sólo considera enemigos a quienes no están dispuestos a ese abrazo fraternal
con los asesinos que él practica con entusiasmo desde hace diez años. Porque
diez años lleva Txusito entendiéndose con los dirigentes etarras. Mientras
estos alternaban sus comidas y sobremesas comunes con las órdenes de matar a
españoles. Nuestro aguerrido pacificador se metió tanto en la piel del enemigo
para entenderlo que ya no puede salir de ella. Y lo entiende tanto que ha
acabado entendiendo el mundo como ellos. Ahí hay materia de estudio para
psiquiatras forenses. Pero en el terreno político ha dejado a los socialistas los
despojos de Gobierno que se descomponen
aun en Moncloa ya ni sufren ni padecen con todas las vergüenzas al aire de un
comportamiento tan desleal hacia la sociedad española que hay que buscar en muy
remotas felonías en nuestra historia para encontrarle parangón. Txusito está
convencido de que ha hecho de que está haciendo un favor a la humanidad. Y ha
decidido proclamarlo a los cuatro vientos para reclamar su gloria. Piensa que
los socialistas de Madrid hacen mal en querer ocultar sus mejores hazañas. Pepiño
Blanco ha intentado frenarle. Dice que Eguiguren no sabe de qué habla. Justo
cuando éste se ha puesto a dar detalles. Y Txusito está lanzado. Les reprocha
falta de coraje a Patxi López y a Rodríguez Zapatero porque no quieren decir la
verdad que ellos conocen igual que él. La verdad, que sólo parcialmente revelan
ahora Eguiguren y Aizpeolea, es que todo ha sido como nos dijo Jaime Mayor
Oreja que sería y estaba siendo. Tiene gracia que lo confirmen ellos en el
periódico que más le ha insultado al dirigente popular vasco por ello. Desde la
traición si saben de otra palabra me lo dicen al Gobierno de Aznar mientras
firmaban el Pacto Antiterrorista hasta la farsa de la Conferencia de San
Sebastián teledirigida por el Gobierno, todo ha sido una larga conspiración
entre Zapatero y ETA para alcanzar objetivos comunes a espaldas de los
españoles. Por supuesto que Eguiguren también miente ahora y Aizpeolea le ayuda
a reconstruir el pasado a conveniencia. Pero eso ya resulta irrelevante ante el
enorme cúmulo de mentiras y miseria moral que nos deja su líder incalificable.
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