ABC Viernes, 23.12.11
TURQUÍA ha anunciado la ruptura de todas sus relaciones
políticas, económicas y militares con Francia. Es consecuencia inmediata de la
aprobación ayer por parte de la Asamblea Nacional de una ley que perseguirá el
negacionismo del genocidio al pueblo armenio en Turquía en 1915/1917. La
tensión entre París y Ankara viene de lejos y no sólo por esta controvertida
ley. La clara posición de Nicolás Sarkozy en contra de la integración de
Turquía en la Unión Europea ha creado ya hace unos años una insólita frialdad
en estas relaciones de dos países con considerables relaciones comerciales y
aliados en el seno de la OTAN. Pero esta ley ha hecho estallar un conflicto que
puede tener consecuencias serias. Y que hay que temer se le esté escapando de
las manos al primer ministro turco Rayyip Erdogan. Las leyes que persiguen
algún tipo de negacionismo histórico son siempre controvertidas. Aunque tengan
sólidas razones como es el caso de las leyes alemanas. La persecución del
negacionismo del Holocausto en Alemania y en muchos países europeos es piedra
angular de la defensa del honor de las víctimas pero también de la seguridad e
integridad del propio Estado de Derecho. Porque la negación del genocidio
probado y documentado tiene por objeto la reactivación de los postulados de los
autores del mismo. En ese sentido, la persecución de la negación de la
existencia de Auschwitz forma parte del entramado de leyes muy pertinentes y
racionales contra el nazismo. La diáspora armenia ha pedido siempre en todo el
mundo el reconocimiento de la verdad histórica de este genocidio. Una verdad
que está perfectamente documentada. Centenares de miles de armenios fueron
masacrados por fuerzas turcas en una limpieza étnica motivada por el miedo a
que fueran una amenaza para el joven y frágil estado turco que emergía del
hundimiento del Imperio otomano en plena Gran Guerra. En Francia, la colonia
armenia, grande e influyente, logró llevar este proyecto de ley a la Asamblea.
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